Hay un cambio de fondo ocurriendo en el hardware empresarial, y no tiene que ver con la velocidad de un procesador ni con el tamaño de una pantalla.
Tiene que ver con un componente que ya está presente en buena parte de los portátiles que se venden hoy: la NPU, un chip especializado en ejecutar tareas de inteligencia artificial directamente en el dispositivo.
Para muchas empresas, esto abre una pregunta incómoda: ¿hay que renovar el parque informático ya? La respuesta, en la mayoría de los casos, no es comprar de golpe, sino apoyarse en el renting tecnológico para avanzar de forma progresiva, sin comprometer la liquidez ni arriesgarse a invertir en hardware que puede quedarse corto en poco tiempo.
La inteligencia artificial ya no es solo una app, es parte del hardware
Hasta hace poco, usar inteligencia artificial en el trabajo significaba abrir una herramienta en el navegador. Eso está cambiando.
Según datos de IDC recogidos por IT Reseller, el 70% de las organizaciones espera que los equipos preparados para IA influyan en los flujos de trabajo de sus empleados en los próximos dos años, y un 81% ya se encuentra planificando, probando o desplegando este tipo de hardware.
Fabricantes como AMD, Intel y Qualcomm han rediseñado sus procesadores para incluir de serie un acelerador de IA, y eso ha dado lugar a una nueva categoría de equipos: los AI PC.
En España, esta tendencia conecta con un dato relevante: según un estudio recogido por Think, el 35% de las pymes españolas planea invertir en inteligencia artificial en 2026.
La pregunta que muchas empresas se hacen ahora no es si la IA va a formar parte de su día a día, sino con qué hardware van a sostenerla. Y ahí es donde el renting tecnológico empieza a tener sentido como estrategia, no solo como forma de pago.
Qué es realmente un AI PC (y qué no lo es)
Un AI PC es un ordenador cuyo procesador incluye una NPU (Unidad de Procesamiento Neuronal), un chip diseñado específicamente para ejecutar cálculos de inteligencia artificial con rapidez y bajo consumo energético.
A diferencia de la CPU, que gestiona el sistema operativo y las tareas generales, o de la GPU, orientada al procesamiento gráfico, la NPU está hecha para una cosa: resolver las operaciones matemáticas que requieren los modelos de IA, como el reconocimiento de voz, la traducción en tiempo real o los efectos inteligentes en videollamadas.
El rendimiento de una NPU se mide en TOPS (operaciones por segundo). Según explica HP, Microsoft ha fijado un mínimo de 40 TOPS, junto con 16 GB de RAM y Windows 11, como el estándar para la certificación Copilot+ PC, que desbloquea funciones de IA avanzadas ejecutadas localmente en el dispositivo, sin depender de la nube.
Esto es importante porque desmonta una confusión habitual: no cualquier ordenador «con IA» en su publicidad cumple este estándar, y no toda empresa necesita perseguir el número más alto de TOPS posible.
Lo que de verdad importa es entender qué tareas concretas se beneficiarán de ese hardware, y ahí es donde muchas empresas se equivocan al comprar.
No todos los puestos de tu empresa necesitan un AI PC
Esta es, probablemente, la idea más importante de todo el artículo: no hace falta renovar todo el parque de golpe, porque no todos los puestos de trabajo se benefician igual de un equipo con IA local.
Un perfil de administración que usa principalmente correo, hojas de cálculo sencillas y navegación web no va a notar una diferencia significativa con una NPU potente.
En cambio, hay perfiles donde el impacto es directo: equipos que trabajan con edición de vídeo o imagen, analistas que procesan grandes volúmenes de datos, profesionales que mantienen reuniones constantes con transcripción y traducción en tiempo real, o desarrolladores que ejecutan modelos de IA de forma local por motivos de seguridad o privacidad.
Comprar AI PC empresas de gama alta para toda la plantilla sin distinguir estos casos es un gasto que no se traduce en valor real. La pregunta correcta no es «¿necesitamos AI PC?», sino «¿qué puestos concretos se benefician de esto, y cuáles pueden esperar?».
Responder bien a esa pregunta es lo que evita comprar de más, comprar de menos, o comprar lo que no toca.
Los criterios que de verdad importan al evaluar un equipo con IA
Una vez identificados los puestos que sí necesitan esta tecnología, hay cuatro criterios que deberían guiar la decisión, más allá de la ficha técnica:
Rendimiento real, no solo TOPS. Un número de TOPS alto no garantiza que el equipo resuelva bien las tareas concretas de tu empresa. Importa también la cantidad de RAM (16 GB como mínimo, 32 GB si se van a ejecutar varios procesos de IA en paralelo) y la velocidad del almacenamiento.
Compatibilidad con tu infraestructura actual. No todos los AI PC se integran igual de bien con el software de gestión, las herramientas de ciberseguridad o los sistemas que ya usa tu empresa. Evaluar esto antes de comprar evita sorpresas costosas después.
Seguridad del procesamiento local. Uno de los argumentos más sólidos a favor de los AI PC es que, al ejecutar IA directamente en el dispositivo, reducen la necesidad de enviar datos sensibles a servidores externos. Para empresas que manejan información de clientes, contratos o datos financieros, esto no es un detalle menor: es una mejora real en la protección de la información.
Vida útil esperada. Los estándares de NPU evolucionan rápido. Un equipo de 40 TOPS, hoy considerado de gama media-alta, puede convertirse en el mínimo estándar dentro de pocos años. Comprar pensando en una vida útil de cinco o seis años, como se hacía con el hardware tradicional, ya no es realista en esta categoría.
Por qué comprar ahora de forma masiva es un riesgo
Aquí está el argumento que conecta toda la reflexión anterior con la decisión financiera. El hardware de IA no envejece como el hardware tradicional.
Mientras que un ordenador de oficina convencional podía mantenerse vigente durante cinco años sin grandes cambios, los estándares de NPU y TOPS se están moviendo a un ritmo mucho más acelerado, empujados por la adopción de IA agéntica y por nuevas generaciones de procesadores que llegan cada año.
Esto significa que una empresa que invierte ahora una cantidad importante de capital en comprar AI PC de última generación para toda su plantilla corre el riesgo de que, en dos o tres años, ese hardware se haya quedado por debajo del estándar que el software empresarial empiece a exigir.
Es el mismo patrón de obsolescencia acelerada que ya conocemos de otras categorías de hardware, pero más rápido.
Frente a este riesgo, inmovilizar una gran inversión en una tecnología que todavía está consolidando sus estándares no es la decisión más prudente. Y aquí es donde el modelo de renovación tecnológica progresiva se convierte en la alternativa con más sentido.
El renting tecnológico como vía de adopción progresiva
El renting tecnológico permite a las empresas avanzar hacia los AI PC sin asumir el riesgo de una inversión masiva e inmediata.
En lugar de comprar de golpe equipos para toda la plantilla, el modelo permite renovar por fases: empezar por los puestos donde el impacto es claro y medible, evaluar resultados, y ampliar progresivamente según las necesidades reales del negocio.
Esto tiene una ventaja añadida específica para esta categoría de hardware. Como los estándares de NPU evolucionan rápido, el renting tecnológico permite renovar los equipos al finalizar el contrato por modelos con capacidades de IA superiores, sin tener que gestionar la venta o el desguace de hardware que ya no cumple los requisitos actuales.
Es exactamente el tipo de flexibilidad que esta transición tecnológica necesita: nadie sabe todavía con certeza qué estándar será el habitual en tres años, así que comprometerse a largo plazo con una compra masiva tiene más riesgo del que parece a simple vista.
Además, al tratarse de una cuota mensual previsible, el renting facilita que la adopción de ordenadores con inteligencia artificial para empresas se planifique con el mismo rigor financiero que cualquier otra inversión tecnológica, sin necesidad de justificar un desembolso grande en un único ejercicio.
Cómo te ayudamos en ERTC a elegir el equipo correcto para cada puesto
En ERTC llevamos más de 25 años acompañando a empresas en Madrid en sus decisiones tecnológicas, y esta es exactamente el tipo de situación donde un asesoramiento bien hecho marca la diferencia.
A partir de ese análisis, seleccionamos los portátiles, workstations o equipos de sobremesa que mejor se ajustan a cada perfil, evaluando rendimiento, compatibilidad con tu infraestructura actual y seguridad.
Y como con cualquier otro contrato de renting que gestionamos, no desaparecemos una vez entregados los equipos: el soporte técnico y el mantenimiento siguen ahí durante toda la vida del contrato.
El momento de planificar esta transición es ahora
Los AI PC no son una moda pasajera: representan un cambio real en cómo se diseña el hardware empresarial, y esa transición ya está en marcha. Pero eso no significa que tu empresa tenga que comprar de golpe, ni que cada puesto necesite el equipo más potente del mercado.
La decisión más razonable es evaluar qué necesita realmente tu negocio y avanzar con un modelo que reduzca el riesgo de la obsolescencia acelerada. El renting tecnológico te permite hacer exactamente eso: adoptar esta nueva generación de equipos de forma ordenada, con el asesoramiento adecuado y sin comprometer la estabilidad financiera de tu empresa.
¿Quieres saber qué puestos de tu empresa se beneficiarían realmente de un AI PC? Cuéntanos cómo trabaja tu equipo y te ayudamos a diseñar el plan de renovación adecuado.